miércoles, 4 de marzo de 2015

PASO 19 “APRENDE A COMUNICARTE”



Hoy he tenido un día movidito en casa, me siento incomprendido, bueno esto no sólo me ocurre en casa, en general. Pero hoy ha sido un día plagado de discusiones tontas con mi pareja que se encendían tanto que pasaban de tontas a serias.

Una de las razones que asumo y tengo clara para esta predisposición beligerante (propenso a discutir) es que en los últimos días estoy más ansioso y tenso de lo normal. También comprendo el porqué, el próximo fin de semana tengo que lidiar con uno de los principales factores que me han hecho padecer mi depresión y a medida que se acerca el día estoy más nervioso y por lo tanto más dispuesto a la lucha y más delicado mentalmente.

La rutina que estoy aplicando a mi vida está haciendo algo de efecto (junto a la medicación por supuesto) pero no estoy ni de lejos recuperado y cada vez que me expongo a uno de los que yo llamo “detonantes de ansiedad”, mi frágil estabilidad emocional se resquebraja y paso de estar en estado fotosintético, es decir callado, absorto en mis pensamientos y casi babeando, a cogerme un mosqueo más fuerte que Belén Esteban cuando recriminan a su Andreíta.

Y por más que intente mantener un estado Zen como terapia a mi depresión, no puedo evitar pasar del llanto al calentón cuando me siento atacado o incomprendido.

Teniendo en cuenta que he de asumir el hecho de la obligación de enfrentarme a todo aquello que me angustia, y el deber de modificarlo, solucionarlo o asumirlo según proceda; me queda otro factor de la ecuación. El de la incomprensión, y ese factor me lleva a preguntarme ¿Realmente me hago entender bien? ¿Estoy explicando bien mis necesidades y sentimientos?

A todos nos pasa, depresivos o no, que muchas veces damos por el hecho que quienes nos rodean saben que pensamos, sentimos y necesitamos y nosotros sabemos perfectamente que necesitan, piensan y sienten ellos. Y eso creo que es un grave error.

En primer lugar porque tendemos a cribar la conducta y emociones de los demás, y eso normalmente ya altera la realidad. Vuelvo a hacer uso de mis adorados ejemplos tontos. Yo puedo pensar que mi pareja necesita una escapada romántica de fin de semana porque está agobiada por el trabajo o estudios (acierto!) pero llevarla a un destino que aborrece y al que realmente quien desea ir soy yo (error!). No sé si el ejemplo, de tonto que es, sirve de algo. A donde realmente quiero llegar es que es muy difícil ponerse en el lugar de otro e igualmente que se pongan en tu lugar, especialmente si padeces una depresión que hace que ni tú mismo sepas ponerte en tu lugar, ni dónde estás ni hacia dónde vas.

Por esa misma razón entiendo lo importante que es la BUENA comunicación. No puedo esperar que mi pareja, mi entorno me entiendan cuando ni yo mismo lo hago. La única manera que se me ocurre para que quienes yo quiero me comprendan es hablando. Pero hablando sincera y directamente, no mediante indirectas o metáforas, de corazón. Especialmente ahora, cuando por la mañana me despierto con deseos de estar sólo y apartado del mundo exterior y por la noche necesito que me abracen o me inviten a salir (por poner otro ejemplo tonto de los míos).

Éste es un factor clave en la relación de pareja y con los seres queridos. Todos sabemos ya de la dificultad de comunicación entre hombres y mujeres pero no quiero centrarme en ello ya que eso da para un blog, un libro y una trilogía fílmica. Me centraré en lo básico.

El camino más corto para dejar de sentirme incomprendido es haciéndome entender y la forma más sencilla no es ni gritando ni componiendo una copla. Basta con hablar, con exponer sin tapujos, sin ofender y sin miedo a sentirse débil o culpable aquello que sientes. Y sobre todo sin esperar que quienes nos quieren adivinen nuestras necesidades y emociones.


Habla, libérate, hazte entender y sobre todo entiende a los demás, escucha y trata de ponerte también el lugar del prójimo y seguro que así, nos hacemos comprender. Si no siempre te queda el ir al programa “Hay una cosa que te quiero decir”. Yo apuesto por lo primero.

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